01/01/2023

LA FICCIÓN INFINITA

Todos los años que se van son hijos de su época, como lo somos nosotros. Y en nuestra época (la del desarrollo de las comunicaciones hasta la eliminación de la distancia y el límite de emisores y receptores), que comenzó en el siglo XV con la invención de la imprenta (este hecho lo pongo por delante del nacimiento del capitalismo y la industrialización) hemos llegado hasta un hecho histórico que creo jamás se produjo, la conexión real entre ficción y realidad, difuminándose sus fronteras hasta donde creo no somos capaces de saber. Más allá del desarrollo de la inteligencia artificial, que nos dará sorpresas inimaginables, desde la pandemia del COVID los géneros ficción y realidad se han revuelto, así como con la guerra de Rusia el apocalipsis diario que ronda por los medios parece emerger de plataformas que exprimen las diversas maneras de crear una distopía.

Con la pandemia nuestra mente hubo de cambiar sus conceptos elementales. Pero esto, ¿no ocurría en una película?, ¿soy un personaje de ella confinado en mi casa?, parecía que el argumento de un filme de ficción se había escapado de la pantalla y se había colado en el mundo real. Creo que el COVID nos ha hecho sentir que cualquier cosa puede pasar. Que la ficción es un subgénero de la realidad y muchas de las situaciones que en ella vemos, pueden también salirse de la pantalla y metérsenos en casa. Por eso la gente mira hacia 2023 y piensa que puede pasar cualquier cosa, y siente que lo que pudiera ser excepcional, antes de la pandemia, ahora entra dentro del mundo de lo posible. Además, aparece un malvado universal trasteando con lo más peligroso, las armas nucleares. Este, como todo malo, tiene sus adláteres, o compinches, quienes de vez en cuando agitan el viento de ese futuro que se puede ver en cualquier filme de distopía.

Por eso creo que mucha gente tiene ahora más ganas de vivir que nunca. Jamás creí que viviría una pandemia mundial y la he vivido, se dicen, por ello que otras realidades que creo no pasarán pueden pasar, así que a vivir lo mejor que se pueda y a gozar de la vida por si esas fuerzas oscuras que andan por ahí nos joden el camino y entramos en otro pozo oscuro. Ahora que leo el Quijote otra vez percibo que esa gran ficción, la de que somos personajes del libro de la vida, que el universo, el mundo, nuestra ciudad o barrio, son un teatro en cuyo escenario representamos nuestros personajes, unos principales y otros secundarios, es real, porque cada día es más difícil entender la diferencia que hay entre ficción y realidad. Lo mejor de esto es las ganas que nos ha entrado de vivir el presente, incluso de sentir que la vida es tan preciosa que no podemos tirar ni un segundo de ella, que hay que aspirarla y gozarla en lo posible.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 29/01/2023 a las 10:01h.