16/10/2022

OCCIDENTE Y EL MUNDO

La antigua Grecia y el cristianismo son la raíz de lo que llamamos mundo Occidental, o sea, nosotros. Sería largo establecer las luces y las sombras de las etapas históricas. Me quedo, porque tienen idéntica fuerza a la raíz griega que forjó la democracia, con el Renacimiento y la Ilustración, períodos que contribuyeron de manera profunda a la forja del valor de la ciencia, la democracia, la justicia y la igualdad no entendida a la baja. Sintetizando, el mayor esfuerzo y más afortunado éxito, sin ser perfecto, de convivencia, justicia y libertad es el que ha realizado Occidente. Sin embargo, como clamaba Trotsky, la gran injusticia del mundo es el intercambio desigual. La dominación, colonización o aprovechamiento de los más débiles dentro de una economía globalizada que dirige Occidente, y que se le está escapando de las manos sin haber podido difundir sus virtudes al mundo. Si capitalismo y democracia iban unidos, el capitalismo se ha extendido en sus métodos más arcaicos y crueles, mientras que la democracia y la justicia social han quedado esperando una imposible ocasión.

El neoliberalismo promovido por Reagan y Thatcher, basado en Milton Friedman, con una retórica antiestado, dejando a la selva del mercado la prosperidad general, fue básico para las crisis económicas posteriores que los estados hubieron de resolver con recortes sociales, y en el mundo generó que la brecha entre ricos y pobres sea similar a la de principios de siglo (dato de la ONU). Recuerdo con nostalgia encendida las misiones de Kennedy, por las que cientos de miles de personas fueron al Tercer Mundo a luchar contra el hambre y la guerra. Era una imagen positiva de Occidente. Hoy todo tipo de dictadores y sátrapas conciben a Occidente como la bestia causante de su dolor y hambre, perfecta coartada para crear un relato que justifique sus dictaduras.

El último discurso de Putin es un ejemplo claro que vale para muchas zonas del mundo, como China o Corea del Norte: la gran causa de todo es Occidente, que es la esencia del mal, que quiere asestarles un golpe, condenarlos a la pobreza y extinción. Occidente saquea el mundo para preservar un sistema neocolonial que le permite esclavizarlo gracias al dominio del dólar y la tecnología. Occidente agrede a sus valores tradicionales y desea eliminar su soberanía. Occidente solo quiere vasallos, y si para ello ha de destruir estados enteros lo hace, "dejando tras de sí desastres humanitarios, devastación, ruinas, millones de vidas humanas destrozadas y mutiladas, enclaves terroristas, zonas de desastre social, protectorados, colonias y semicolonias". Lo único que importa a Occidente es su propio beneficio, ¡esto dice Putin! Luego habla del comercio mundial de esclavos. ¡Nos hace falta otro Kennedy!

Impreso desde www.manueljulia.com el día 29/01/2023 a las 10:01h.