14/04/2022

ROZANDO LA ÉPICA

LAS CUATRO ESQUINAS

ÉPICA, PUNDONOR, PROEZA, VICTORIA

ROZANDO LA ÉPICA

El sueño se activó en la segunda parte, cuando el Atlético obligó al City a jugar en largo y Guardiola se desgañitaba. Cierta premura evitó el gol, pero la felicidad ya llenaba la fe del público. Fue maravilloso ver cómo la presión sobre la defensa desarmaba la armadura de un equipo tan ordenado como el City. Luego, con el tiempo, el acoso de los rojiblancos fue inmenso, y dio rabia ver como al final del partido Felipe perdió los nervios perjudicando de gravedad a su equipo. Al Atlético para nada le interesaba el lío. Estaba dominando. Era fuerte en el área contraria. Se mascaba el gol. Incluso con diez faltó poco para que llegara un gol esquivo. Maldita sea, qué cerca estuvo, el City era un juguete sin pilas.


EL MONSTRUO Y LA NADA

Como siempre el Bayern convirtió el juego en una vorágine de ataque. El Villarreal respondió iniciando el tempo de Parejo, tocando y tocando, como si tuviese una flauta para amansar a la fiera, sin olvidarse de llegar al ataque. Gerard disparó pronto un balón que pudo ser peligroso. No menos de seis jugadores rojos enseguida aparecían en ataque. El Villarreal jugó con oficio, temple y talento, aguantando el brío de ese equipo dominador. El Bayern jugó a devorar. El Villarreal sólo a no ser devorado. Incluso cuando el Bayern marcó, el Submarino amarillo aguantó las embestidas sin deshacerse. Y clavó su veneno en el mejor momento. Al final el monstruo masticó la nada. El Villarreal se llevó la gloria.


LA FE MUEVE MONTAÑAS

Lo llaman miedo escénico. Al primero que se lo oí fue al gran Valdano, de cuya cultura, locuacidad e ingenio tanto se ha beneficiado el mundo del fútbol. Desde una perspectiva negativa, parece que el miedo a perder se aloja en el corazón de los contrarios y los abruma. Pero desde otra positiva, una mezcla de historia y presente, en la que subyace la creencia en la victoria, crea una comunión entre la gente y los jugadores. Entonces el ánimo potencia los valores, la fe en uno mismo alimenta la hazaña. Hablan de milagro, magia, azar, intentando descafeinar la proeza, pero no es nada sobrehumano. Es algo tan humano, tan humano que no solo se aloja en la mente y el corazón, sino también en la entrepierna.


UNA LLUVIA DE FUERZA

Contra el PSG, cuando marcó el primero Benzema, miré los rostros de los franceses y estaban blancos. Ya tenían la derrota en la cara. El martes volvió a ocurrir lo que lleva tanto tiempo pasando. La lluvia de fuerza del estadio limpió la derrota de la cara de los jugadores del Madrid. Cuando Rodrygo marcó, sabíamos que la ceremonia volvería a ocurrir. Es algo imposible de ver en la tele. Hay que estar allí para saber como una fuerza llueve sobre el partido y al Madrid agranda y empequeñece a los otros. Es como si el estadio se fuese cerrando sobre el césped ensombreciendo la luz de los contrarios, encendiendo la fe del Madrid. Nace la certeza de que volverá a pasar. El viento grita victoria y muere la duda.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 08/08/2022 a las 01:08h.