07/11/2021

LA VERDAD DESNUDA

Navegamos por las pasiones de la vida, dice Clint Eastwood en Ejecución inminente a la mujer desnuda que le mira aún con deseo mientras él se abrocha la camisa. El rugido exterior de las manadas de automóviles se oye en la vieja cinta. La luz de la mañana, blanca como la cal bajo el sol, se estrella en las arrugas de ese viejo actor que, mientras protagonizaba "spagueti" western y películas que exaltan sin pudor la violencia, iba madurando la batuta de un genio, mascullando filmes que no serán arrasados por el tiempo, como Medianoche en el jardín del bien y del mal, quizá la película más poética y profunda que he visto en mi vida.

El periodista de raza, que es un desastre, una decepción para su mujer y su hija (qué triste y patético el recorrido a marcha rápida con la niña por el zoo, abrumado por volver al trabajo) funciona por las corazonadas. Intuye que un condenado a muerte al que van a ejecutar en 24 horas es inocente. El egoísta, infiel, alcohólico, oscuro, desaliñado y cínico periodista comienza una loca carrera para demostrarlo y parar la ejecución. Llega en el último minuto a la casa del gobernador con pruebas de su inocencia.

La genialidad de Clint consigue que no sepamos, hasta el final, si ha tenido éxito. El seductor pasea solo bajo las luces de la Navidad y ve de lejos al inocente, libre, que sonríe con su mujer y su hija y le lanza un saludo y una mirada tan expresivas que son inútiles las palabras de agradecimiento. Al final te queda en la mente ese amor de Eastwood por personajes que destroza una vida llena de hipocresías y egoísmos. Ellos son quienes al final lo dan todo por los demás, muestran una autenticidad humana que hace emerger a la verdad sobre la apariencia. Así es en todos sus filmes. Destaco El gran Torino, donde el tipo gruñón que huye de todo, hasta de su familia, da la vida por el futuro de unos inmigrantes orientales. La maestría de Clint en devorar la mentira implícita que llena las apariencias, sobre todo las sociales, es genial.

Si algo hay fácil en esta vida es engañar, apropiarse de una forma falsa. No solo en la política, en la que el parecer lo es todo, sino en el resto de los asuntos de la existencia. Demasiadas veces descubres que el defensor de algo es su principal enemigo. La justicia, la religión, el periodismo, la literatura, la economía…, en todo ves como triunfa la gran mentira sobre la verdad desnuda y como las palabras y las formas esconden malsanas intenciones. Demócrito dijo que la verdad yace en un hondo pozo. Adentro, donde muere la apariencia y late el corazón desnudo, la llevaba Steve Everett demostrando la veracidad de la sentencia del filósofo griego.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 29/11/2021 a las 06:11h.