19/08/2021

EL GRAN CULEBRÓN

LAS CUATRO ESQUINAS

ORO, INCIENSO, MIRRA, PLOMO

EL GRAN CULEBRÓN

Mbappé, capítulo 622, año tres. El jugador quiere soltarse de las cadenas de oro, pero Al-Khelaifi, el hijo del pescador de perlas, aprieta el nudo. El jeque sonríe y por el bigote manan diamantes y rubíes. Hasta ahora Florentino era el mago de los grandes fichajes (Figo, Cristiano, Zidane, Beckham), era otro tiempo, cuando miraba por encima del hombro a cualquiera. Ahora mira desde abajo a clubes que si se pone chulo lo entierran en dólares. Pero el dinero es todo en la vida solo para quien no lo tiene, como decía Wilde, y Mbappé piensa en algo que tiene el Real Madrid y no se puede comprar: la leyenda. Capítulo 623. Mbappé llega a Madrid. Fin del culebrón. O Mbappe se queda en París. El culebrón continúa.


LA VIEJA ARISTOCRACIA

En el fútbol hay nuevas divisiones, aunque como todo en la vida, sigue siendo una historia de ricos y de pobres. Lo que pasa ahora es que si los pobres son lo que siempre han sido, un querer y no poder, sueño y pesadilla, los ricos se han dividido entre los que están montados en el dólar y los que son solo ricos, pero no de apabullar. Unos sudan oro, esos tres que mean colonia y cagan esmeraldas y casi toda la Premier. Estos porque su liga ha sabido cobrar más que nadie, a diferencia de la nuestra, mucho tiempo con más fútbol pero menos ideas. Otros manejan deudas. El Barça y el Madrid representan ahora a una vieja aristocracia que corre el riesgo de vivir de los recuerdos. Ojalá no sea así.


ANCELOTTI EL BUENO

Una de las cosas buenas de Ancelotti, y tiene muchas, es que cae bien a casi todo el mundo, si no a todo el mundo. Tiene algo de Zidane, algo de Vicente Del Bosque y mucho suyo, porque en bastantes tareas es un maestro, como en tratar a la prensa, no violentar al club, poner una guindilla en el culo a algunos jugadores, anular bostezos, recuperar despojos y llenar de sensatez y pillería la táctica y alineaciones. Con Ancelotti la vida ha sido justa, pues recuerdo que no fui el único que protestó cuando lo despidieron, y ahora los designios de Florentino, siempre inescrutables, han reparado el error, bienvenido sea. Ancelotti es, como decía Antonio Machado de sí, un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno, aclaró.


EL ÁRBITRO, PISTOLERO

Decía Oscar Wilde en la crónica de su viaje a EE.UU. que le llevaron a un salón de baile, y sobre un piano vio este aviso: "Se ruega no disparen contra el pianista: lo hace lo mejor que puede". "Llegó Woody" -pensando en el Sheriff de Toy Story-, dijo un espectador en Honduras mientras el árbitro andaba por el campo con pistola en mano para sofocar un alboroto. Iba chulapón el trencilla por el verde disparando al suelo, mirando al respetable, sacando pecho, mostrando que pudiendo pegar un tiro para qué iba a sacar a nadie una roja. Los jugadores, acojonados, huían de él. "Cómo son los árbitros...", decía un espectador nada extrañado por ese hecho tan poco fortuito.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 22/10/2021 a las 17:10h.