11/07/2021

VERANO TÓRRIDO

Se resquebraja la tierra y suelta un brillo cegador cuando el astro bosteza su fuego sobre el viento seco. Ha sido ahora cuando el verano se ha descamisado y ha soltado su pecho ardiente, nos ha encerrado en la densidad de la sombra y nos ha mojado de sudor hasta el alma. Con este caló no dan ganas de na, decía mi madre con acento andaluz, ese que estuvo en sus labios durante los sesenta años que vivió fuera de su tierra. El día que no sepas de dónde ser, hijo, hazte de la patria de tus mejores recuerdos, me dijo un día con esa sabiduría que la llaneza de su voz volvía honda y la dulzura de su mirada agradable. Con este calor no dan ganas ni de salir ni de leer ni de escribir, no dan ganas de na, ni de poner las antenas en la revolución que ha realizado Sánchez en el gobierno. Quizá este ha sido el último servicio de Iván Redondo, modelo de los que juegan a ser Rasputín en nuestra política, esas gargantas escondidas en el oído de los líderes, esos tipos que mandan en la sombra y entre los que suena también mucho el zorro trepidante Miguel Ángel Rodríguez, de quien dicen que es el moderno Pigmalión cincelando a la presidenta de Madrid.

Hagamos el cambio ahora Pedro, diría Redondo, que la gente sobrevive en un muermo anémico, que no tiene fuerza ni para pensar bien ni mal, solo para no pensar, porque lo primero que el calor ataca son las neuronas, adormeciéndolas, tiñéndolas de sombra y vacío. A mí el muermo no me ha dado ni para el asombro cuando vi a Sánchez con su giro al partido. Me quedé en medio de un bostezo, salvo por el nombramiento de la alcaldesa de mi pueblo, Isabel Rodríguez, persona que me encanta y en la que observo que el talento y la simpatía van de la mano. La verdad es que la política y el verano son como el agua y el aceite, porque si uno sigue viendo a Ferreras dale que te pego tiene la sensación de que ya estamos en otoño y siguen vivas todas las batallas, que son muchas.

Es que mientras el sol nos calienta así la vida habrá que parar un poco digo yo. Que nos dejen poner en remojo la memoria y el presente y el futuro, y que goce el olvido. ¿Y los indepes, no podrían descansar un poquito en el maravilloso Ampurdán? Relajar los agravios, amansar las dentelladas, mojar la dinamita, ovillarse a la sombra de un olmo y guardar las armas digo yo. ¿Y el Casado y esa señora siempre enojada, Cuca Gamarra, cuyo nombre me suena a Puerto Banús, no podrían irse ya de vacaciones? Todos, todos, no podrían irse ya de vacaciones y dejar a nuestras neuronas sestear de nada en este verano tórrido que sobre todo nos invita a un poco de soledad y silencio.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 02/08/2021 a las 10:08h.