01/10/2020

EL FUTURO Y LA DUDA

LAS CUATRO ESQUINAS

DIAMANTE, REGRESO, ARENA, CAMAROTE

EL FUTURO Y LA DUDA

Entre Ansu Fati y Messi o Maradona hay un largo trecho. El chaval es un diamante en bruto. Nadie duda de su hambre y su inmenso talento. Pero ahí está el destino, que es la irrenunciable vara de medirlo todo. El azar o destino tiene armas para refutar o destrozar cuanto desee. Y si son jugadores de fútbol, más. Es enorme la nómina que ha anclado en su muro del tiempo. El peor favor que se le puede hacer a Fati es compararlo con Messi. Peor todavía, ponerlo encima. Presentarlo como el que destronará su reinado, como el que atraerá los sueños azulgranas mientras Messi todavía trota por el campo. Presionar al chaval, con tal empresa, es inyectarle ansiedad y fuego. Lo mejor es dejarlo que llegue sin esperarlo ya, que sus cualidades vayan apareciendo en una evolución controlada.


VOLVERTE A VER

Entre mi grupo de partido y bar siempre se ha querido a Silva. Debe ser porque hay dos canarios que, aunque son del Madrid, llevan el sol y viento de las islas en el cutis, y en el alma el amor por su patria. La Real no ha comprado a un jugador, ha comprado un magisterio para ahora y el futuro. Silva es de los que mejor enlaza la estética y la visión del juego, el regate y la punzada de un pase maldito que duele como la picadura de un escorpión. Siempre que juega nos atrae para su equipo, sobre todo porque es creativo y trascendente. Nos crea una duda metódica entre el corazón y la belleza. Somos de su juego inesperado, de su imprescindible ser en lo colectivo y capacidad de dar luz en la oscuridad. Entre él y el balón hay un hilo mágico que no tiene principio ni fin.


PARÍS EN UNA ENSALADERA

Algunos franceses, o muchos, dirán: "Ya está aquí este tipo otra vez, presto a devorar nuestra gloria con su hambre". Y es cierto, aunque la situación es tan extraña, con ese maldito virus que todo lo remueve, que quizás este sea el más difícil Roland Garros de todos los que Nadal ha ganado. No solo porque él se aleja de su estado óptimo de forma, y muchos rivales se acercan, también porque la pandemia destroza la planificación, crea extrañeza, y eso perjudica a quien tiene ya una rutina anual, como Nadal. Sí, será difícil. El cruel y genial Djokovic estará ahí, pero mal haríamos en no confiar en Nadal siempre y en cualquier circunstancia. El primer partido ha sido fácil, a pesar de su queja por las bolas. Ahora, desde el umbral, Nadal mira una senda conocida que quiere pisar otra vez.


EL CAMAROTE DE ZIDANE

Pide Zidane que no traigan más gente, que tiene la plantilla como el camarote de los hermanos Marx. En la delantera hay nueve para dos o tres puestos. Eso es un rompecabezas que quita el hambre y el sueño. Tenerlos enganchados es tan difícil como dar de comer a un regimiento con una bolsa de magdalenas. En la defensa igual se hace aguas por el centro, porque no sé si Nacho se merece ya un equipo para ser titular, y Militao da confianza suma, con lo cual la ausencia de Ramos o Varane, o de ambos, hace que el equipo pegue un bajón. Se vio contra el City. En el centro del campo están los justos para que ninguno eche moho. Si traes a otro conviertes lo justo en multitud. "¿Vas a meter más gente aquí? ¿Para qué?", dice Zidane. Cierto, pero un defensa más sí sería necesario.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 29/10/2020 a las 00:10h.