18/06/2020

DICKENS Y BORIS JOHNSON

LAS CUATRO ESQUINAS

NIÑOS, FLOJERA, RECUERDO, MESSI

DICKENS Y BORIS JOHNSON

Son 150 años sin Charles Dickens, pero Oliver Twist sigue vivo. "Please, sir, I want some more". Boris Johnson, quiero más, 15 libras. El rubio dice no. El maldito hambre es otro virus más voraz que la covid-19. Hay un intenso dolor de futuro en la vida. Muchas bocas sin llenar cuando la guerra sigue. El puto virus ha destrozado a muchas personas que llenaban las gradas. 15 libras a la semana que Marcus Rashford ha arrancando a políticos sin alma. "¿Cómo podemos mirarnos al espejo sin haber hecho algo?", dice. El jugador del United salió adelante porque el Estado le ayudó. A los políticos: "¿No nos podemos poner de acuerdo para que ningún niño pase hambre?" Gana su batalla. Un gol por la escuadra al hambre. Rashford dignifica a todo el fútbol. ¡Dios, qué lección en estos tiempos tan tristes!


UNA MITAD DE MADRID

Se puso de parto y nos fuimos cuando llegó el descanso. El vecino nos dijo al feliz padre y a mí que no nos habíamos perdido nada. ¿Qué le pasa a este Madrid que sale sublime y sin avisar se desploma, se vuelve espeso, se desvirtúa, se agría? Qué mala leche le entra a Zidane cuando pasa esto. Tenían la Liga ganada y la tiraron por el wáter un fin de semana que el equipo salió desnortado, anémico, sin ganas. ¿Por qué? Ésa es una pregunta de difícil respuesta. Y mira que solo si no tiene un despiste, y el Barça tiene uno, gana la Liga. Pero da miedo ese no ser, que parece metafísico, del Madrid. ¿Será otro año de transición o se habrá llegado a la tierra prometida? En todo caso, por favor, ni se les ocurra cargarse a Zidane, o que a Zidane ni se le ocurra cargarse a sí mismo.


DIEZ VERANOS DESPUÉS

Estoy con Juan Ignacio Gallardo en el café Gijón. Es primavera. La creatividad de su mente echa chispas. De pronto tiene una idea. Le daba en las narices que España haría algo grande en el Mundial: "¿Por qué no escribimos un libro mientras se juega, tú en la calle y yo en la redacción? Imagina si gana España, se publicará enseguida". Entra un editor, entonces amigo mío, oye la propuesta y dice: "Lo vais escribiendo al día y si España llega a la semifinal, lo edito". Luego Juan Ignacio, enfrascado en la redacción, no pudo. Escribió un hermoso y largo prólogo. Seguí solo. El 12 de julio de 2010, mientras la selección recorría las calles de Madrid, el libro estaba en todas partes. El primero. Escribí una novela de aquellos días: "La gloria al rojo vivo. Diario de una proeza".


¿PISCINAZO?

Sortea a uno y a otro. Cruza el campo y solo pueden quitarle el balón si lo agarran. Mejor esto que una patada. Ese bajo centro de gravedad que tiene Messi no es suficiente para explicar lo difícil que es conseguir que muerda la yerba. Es esa diabólica agilidad, esa velocidad de reacción ante cualquier deseo de su mente también. Piensa y su sistema motor, antes de que ha terminado el pensamiento, ya lo está realizando. Qué tortura, qué sufrimiento para cualquier defensa. Sentirse impotente ante un regate que sabes va a hacer. Lo esperas, lo previenes y sin embargo lo hace y te deja atrás. Aquella jugada no fue penalti, pero venía de regatear como un obseso y al llegar al área se cayó. En el campo, viendo su trayectoria, es fácil pitar penalti. De piscinazo nada.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 12/07/2020 a las 12:07h.