14/05/2020

LOS DADOS DEL DESTINO

He visto su sufrimiento, va a regresar con una fortaleza increíble. Su ilusión es enorme, muy por encima de cualquier otra historia que tenga que vivir. Este iba a ser su año, algo así dijo su agente después de que Asensio, revolviéndose de dolor sobre la yerba, sintiera volar la temporada. El menisco tuvo que crujir en su cabeza de forma terrible. La angustia debió vibrar en sus entrañas. Cuando lo vimos doblarse de dolor muchos pensamos que en el fútbol no hay justicia. El tiempo, el destino, es un niño que juega a los dados, como dijo Heráclito. Estaba siendo el mejor de aquel amistoso contra el Arsenal. Gol y asistencia en 25 minutos. Vimos que estaba en forma. Se alimentaba la esperanza que voló por los cielos del madridismo un día.

Un golpe seco, con la pierna en la yerba intentando detener a un jugador contrario, fue la causa. Una jugada tonta. Pero la vida no permite detenerse demasiado en la desgracia, sino en cómo se puede superar. Y Asensio comenzó el primer día de un futuro en el que haría lo que ya ha hecho, saltar al campo más fuerte, como dijo su representante. De Asensio añorábamos la sencillez de su talento, eso que es imposible de aprender y solo se tiene si se trae de serie.

He recordado estos días sus goles de jugador grande, siempre con elegancia y efectividad, dos de sus divisas sobre el campo. A veces avanza hacia el enemigo y, cuando está cerca del área, golpea. El balón coge una curva de ballesta. Se aleja del portero y muerde la red. Así fue contra el Sevilla, en la Supercopa de Europa, y contra el Barça en nuestra Copa. Hay muchos más goles hermosos, como el de la final de la Champions contra la Juve a pase del diablo Marcelo. Ha pasado un calvario, seguro, pero ya está otra vez aquí. El destino es extraño. El maldito coronavirus es el que ha permitido que pueda jugar una parte de una temporada perdida. No hay mal...

Twitter: @ManuelMjulia
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Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/06/2020 a las 23:06h.