02/02/2020

LA FUENTE DEL AMOR

Cuando me enteré de que Sánchez y Torra iban a VOLVER A REUNIRSE me asaltó la sucesión de bostezos más larga y más terrible que he sufrido en toda mi existencia. Recordé la primera vez que se JUNTARON en la Moncloa, en la que un animoso espíritu machadiano voló por los jardines, pues Torra le pidió que le mostrara la fuente en la que Antonio Machado se veía a escondidas con su último amor, Pilar de Valderrama, a la que escondió dentro de sus versos con el nombre de Guiomar. "En ese jardín, Guiomar, el mutuo jardín que inventan dos corazones al par, se funden y complementan nuestras horas. Los racimos de un sueño -juntos estamos- en limpia copa exprimimos, y el doble cuento olvidamos". Machado la llamó la Fuente del Amor en un poema que lleva por título "El jardín de la fuente". Entonces estaba aún fresco el intento de defenestrar a Machado por parte del ayuntamiento de Sabadell, retirando su nombre del nomenclátor de la ciudad, por españolista y anticatalanista.

Fue fácil en aquel momento entender que el aire bonancible de Machado (un hombre bueno, en el buen sentido de la palabra bueno) volaría alrededor de los mandatarios, y que el esperpento en el que llevábamos ya varios años al fin se cerraría. Aunque ya no estaba el cedro inmenso, bajo el que se cobijaban Machado y Pilar, la fuente podría ser un símbolo de concordia. Entré en la máquina del tiempo que es Google, y vi a ambos sobre la fuente, envueltos en el verdor intenso de los setos, y pensé que al fin haríamos "camino al andar", que iríamos por UNA SENDA NUEVA en la que la agresión a la inteligencia, y la ley, y al respeto por lo que unos y otros sentimos, prevalecería. Sin embargo, ya no recuerdo ni por qué, aquello SE ROMPIÓ enseguida y Torra volvió a sus bravuconadas separatistas, al juego de romper la baraja y enredar como forma de tener sentido.

Sí recuerdo que, en la lejanía, el espectro CARNÍVORO de Puigdermont alentaba la agitación y el enredo, arañaba cualquier posibilidad de mínimo entendimiento, y decía al mundo que España era un Estado autoritario. Así era difícil que el espíritu de Machado pudiera sobrevivir siquiera unas horas. Ahora se vuelve otra vez a la casilla de salida. Esta vez sin el espíritu de Machado envolviendo EL JARDÍN DE LAS PALABRAS. Está el espíritu de Rufián y de Junqueras, a los que nadie gana a INDEPENDENTISTAS. Se volverán a ver Sánchez y Torra y cualquier mínima posibilidad de acuerdo saltará por los aires por cualquier DINAMITA, que en esta historia es lo que menos falta.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 05/08/2020 a las 01:08h.