12/01/2020

DUELO SUBTERRÁNEO

Podría haber un duelo subterráneo en la convivencia, una guerra de indirectas, o empujones en la oscuridad por ocupar posiciones de poder, pero alguien ha decidido que sea todo público desde el primer momento. Antes incluso del primer momento, pues aún no se ha nombrado el gobierno y ya estallan portadas nutridas por oráculos oscuros, portadas que hablan de que ya hay disgustos y faltas a la palabra dada. En el mundo en el que vivimos conviven lo que llamo la realidad real, y la realidad mediática. Ambas se comunican y se nutren, pero casi siempre son distintas, y me parece un error político enorme actuar como si solo existiera la realidad mediática. Podemos no es entendible sin el conglomerado de redes sociales y guardias pretorianos en tertulias y redacciones. Se ha formado antes en los medios que en núcleos locales de militantes, como es el PSOE. Por eso ha sido difícil no caer en la tentación de transitar por los medios con sus ministros aún no nombrados, y con el semblante de un gobierno que aún no ha tomado posesión.

Es lógico en consecuencia que Sánchez, máximo responsable de ese gobierno, y jefe al cabo de todos, haya tenido que dar la sensación de que controla algo y no se limita a ejercer su poder de nombramiento ratificando lo que ya se sabe. Los ministros no nombrados se paseaban por la investidura como por una pasarela Cibeles del poder. Pablo Iglesias daba entrevistas como si fuese presidente de gobierno, e incluso aportaba cuales serían las primeras medidas de impacto, como por ejemplo la del valor de la palabra "no" en las agresiones sexuales. Como decía un inteligente Lendakari, Ibarretxe, la forma forma parte del fondo. Por eso Sánchez no puede inaugurar el gobierno de un presidente reo de su debilidad institucional. Sería como sembrar el árbol torcido. En todo caso, el mediatizar el disgusto, que no sé si es o no solo estrategia, ni quién ha lanzado más voceros al aire, es el primer error de un gobierno de izquierdas que nos debe los españoles acertar. Porque si no, vista la inevitable disgregación del voto, con su fracaso dirá que solo es posible un gobierno estable de derechas. Y eso, con el tiempo, llevará a una victoria aplastante de Casado y Abascal.

Los próximos duelos del gobierno han de ser subterráneos, fuera del escenario. Sánchez e Iglesias han de dejar de ser espadachines para ser compañeros de equipo. Y como toda pareja que desea estar bien avenida, deben olvidar rápido quién tiene la culpa y pensar solo en una sana y plácida convivencia. Ya sé que es difícil. Pero no les queda otra.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 18/01/2020 a las 16:01h.