28/11/2019

BIENVENIDO SELECCIONADOR

LAS CUATRO ESQUINAS

REGRESO, ENCUENTRO, GRANDE, GRANDE

BIENVENIDO SELECCIONADOR

En el dolor lo más importante es no sentir que sólo se desea el dolor. Que la vida está enfrente y que hay que vivirla, y el deporte, como ha confesado Luis Enrique, ayuda a verse uno mismo en la más intensa soledad frente a la vida, luchando y venciéndola, en este caso, en cada pedalada. Ver a Luis Enrique hablando con la claridad que lo hace, es otro ejemplo más que de el deporte es algo más vital que ocioso, más ejemplo que solo diversión en un estadio. El deporte afirma la vida. Los ejemplos de Roberto Bautista y Luis Enrique nos muestran una cara del deporte de la que se habla poco, pero que implica la filosofía de una vitalidad intensa para la existencia. El deporte ayuda a entenderse a uno mismo, y a entender algo más la compleja realidad que nos envuelve. Bienvenido seleccionador.


EL DUENDE BURLÓN

El fútbol es cruel, o burlón, me digo mientras el balón de Bale viaja al poste. El fútbol es caprichoso. A veces muestra una gesta excepcional imposible, y otras, cuando el argumento más lo merece, desprecia el argumento. El maldito balón golpea el palo y salió despedido a la yerba. Era el final. Si la justificia no hubiese estado ociosa, habría abrazado el gran partido del Madrid con la victoria. Y sobre todo, habría creado una escena dando la vuelta al mundo. Bale en el suelo abrazado por los compañeros, y un estadio reconciliado con un gran jugador al que días antes había pitado. ¿Imagina alguien mejor argumento para una película de Hollywood? Sin embargo, el duende burlón, o cruel, dejó la epopeya en las sombras, y hundió sus garras en el corazón del que merecía ganar el partido.


UNA HISTORIA DEL CORAZÓN

A veces cuando pasa algo grande, no quieres que pasen los días, no quieres que el olvido arrase con los minutos que palpitan y la realidad se quede en un documental perdido en el polvo. No quiero dejar de hablar de la Copa Davis. Aunque las noticias se vayan enfriando, no quiero olvidar. Cuando el éxito y las lágrimas se unen, cuando uno siente que ha observado algo grandioso, de una calidad excepcional, de una humanidad soberana, lo envuelve con las fibras de su corazón, lo adora en el altar profundo de lo que de verdad importa. A pesar de la distancia del cristal de la pantalla, en esa copa se nos transmitió un sentimiento que llegó al alma. El país vibró con un orgullo inmenso. Roberto Bautista, Nadal y los demás nos dieron algo más que un triunfo.


EL GRAN KEYLOR

Qué extraña sensación ver a Keylor en el PSG. Cuando se fue, no podía explicármelo, aunque seguro que quienes tomaron la decisión tendrían muchas razones. O quizá solo una que enlaza con un destino oscuro poco generoso con quién tanto ha dado. Ni en sus mejores momentos, realizando paradas salvadoras, se le puso la corona de indiscutible, y desde que vino, con un anhelo luminoso en los ojos, como escribí de él, se le buscó sustituto. Los nombres son conocidos, y todos apuntaban a dejarlo en el banquillo, como al final pasó con Courtois, a pesar de que sus errores a veces condenaban al equipo. Ahora Keylor llega a Madrid y la gente le aplaude con fuerza. Por eso lo de Keylor es extraño. Quizá solo haya que pensar que a veces los dioses son crueles con sus mejores hijos.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 15/12/2019 a las 09:12h.