20/10/2019

LAS VÍCTIMAS SILENCIOSAS DEL PROCÉS

Puedes estar todo el día frente a una determinada cadena, y observar que más del setenta por ciento de su tiempo está dedicada a los alborotos, fuegos, discursos, manifestaciones del procés. Puedes ver un montón de reportajes y de artículos sobre lo mismo. Puedes escuchar en la radio montones de historias. Pero te costará trabajo ver, escuchar, leer las historias de las victimas del procés. Me refiero a la gente que vive el día a día de ese aquelarre de banderas, consignas y heroicidades separatistas y no ha realizado acto de fe, ni ha jurado la bandera del odio a España, ni ha entregado su cuerpo y su alma a las huestes de Torra. Cuántas historias humanas desconocidas. Cuánta gente callada que no tiene quién hable por ellos, o que al menos se interese por su historia, aunque hubiese de salir en la pantalla con el rostro difuminado y la voz distorsionada, para que ningún comisario político descubra su queja.

Es aquí, fuera de Cataluña, y ves una tertulia y se te llevan los demonios. Percibes que el tertuliano indepe tiene un relato muy claro. Victimista, popular, democrático, de superioridad moral, muestra el ansia de libertad de la colonia contra la opresión del imperio. Pero cuando escuchas al que defiende la posición contraria te exasperas, porque muchas veces lo hace con una torpeza espectacular. No tiene ningún relato alternativo. Solo legal. Le falta pasión. Siento decirlo pero así es más veces de las necesarias. Hay argumentos históricos, económicos, democráticos, ciudadanos frente al rosario de consignas del separatismo, pero en algunas tertulias, quienes refutan, por falta de preparación, son incapaces de mostrar un relato que venza con claridad. Esto por ejemplo se ha reflejado en la prensa extranjera. Casi todos los periódicos influyentes siguen las consignas del procés. No sé para qué tenemos tantas embajadas e institutos Cervantes, esos miles de funcionarios bien pagados al parecer viéndolas venir.

No se dice a las claras que la esencia del procés es violenta. De manera física lo vemos en las calles. Y aunque hablen de paz y amor de manera sicológica la violencia se ejerce contra cuantos no piensan como ellos. Visto el control omnímodo de los separatistas sobre la sociedad catalana hay que concluir que quien no les siga será aplastado. Dónde están esas historias. ¿Entre tantas horas no hay unos minutos para ellos? Ya sé que muchos serán reos de la ley del silencio, pero otros hablarían, estan deseando hacerlo. Menos tertulias improductivas y más realidad sobre la opresión de los que no salen a las calles a gritar o quemar contenedores. Qué sabemos de esa señora de 61 años agredida por un furibundo radical. Le quitó la bandera de España, constitucional, y de un despreciativo y seco puñetazo la tiró al suelo. He aquí una víctima del procés. Cuántas historias hemos visto de camareros, oficinistas, comerciantes…, oprimidos y despreciados por no ser de la cuerda. Parece que esas historias no existen. No las cuenta nadie. No tienen audiencia.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 21/11/2019 a las 01:11h.