05/09/2019

REESCRIBIR EL PASADO

LAS CUATRO ESQUINAS

PASADO, PRISIÓN, ADMIRACIÓN, DEFENSA

REESCRIBIR EL PASADO

Dice Luis Landero en Lluvia fina que el cerebro recrea los recuerdos, que convierte la memoria en una creación del pasado. Eso, en fútbol, no puede ocurrir. Porque está el VAR. El VAR rastrea el pasado y lo muestra tal como fue. Eso es muy grande. Cuántas veces nos gustaría tener un VAR en nuestra vida. Parar el tiempo, mirar atrás, ver qué pasó de verdad. En qué nos equivocamos si todo sale mal. El VAR es lo que hay más cerca de la justicia. Goles anulados que vuelven. Penaltis escondidos que aparecen. Faltas obvias que resucitan. Claro que el invento es perfectible, al cabo lo trajinan humanos. Pero el error es poco frente al rescate de la verdad. ¡Viva el VAR! Qué valor más grande poder reescribir el pasado cuando estuvo mal escrito. Solo Dios y el VAR pueden hacerlo.


EL RUIDO Y LA NADA

Neymar es un pájaro preso en una jaula de oro. Huyó de Messi y se dio cuenta de que estaba mejor al lado de Messi. Sucumbió a la nostalgia y se convirtió en el personaje de un tango. Volver, volver, volver a tus brazos otra vez. Buscaba un sueño y encontró una pesadilla envuelta en millones de dólares árabes. Entre Alá y Sant Jordi Neymar se topó con la verdad. Ni quienes decían venderlo querían venderlo. Ni quienes decían comprarlo querían comprarlo. Soñó con el cielo del ayer y se despertó en mismo infierno dorado. Dicen que en la próxima temporada levantará el vuelo. Pero el hombre está ante algo que es más que un dilema. Es una sentencia. Si lo hace muy bien valdrá tanto que el Barça no podrá comprarlo. Si lo hace muy mal valdrá tan poco que el Barça no querrá comprarlo.


TIGRE Y LEÓN

En la noche de verano, cuando todos duermen, algunos tenemos los ojos como platos enfrente del televisor. Nadal, con su estética de hercúleo gladiador, nos entristece cuando es arrollado por Cilic. Entre el público Tiger Woods muestra sus grandes ojos tristes porque se percibe una derrota. Pero enseguida Nadal arrolla como un coloso al croata. Comienza a ganar juegos hasta la victoria. Algunos puntos son increíbles. Un mate de espaldas. Un revés desde fuera que bordea la red. Tiger salta de su asiento y con sus grandes ojos mira a Nadal admirado. Cierra el puño en el aire apoyando la genialidad. Envuelve su alma con la de Nadal. Dos leyendas llenan de luz la oscuridad de la noche. Me voy a la cama feliz mientras en mi mente aquel punto increíble de Nadal se aloja en un sueño.


¡NO PASA NI DIOS!

Cuando en la NBA atacan a su equipo el público grita "¡defense, defense!". Es una proclama hacia los suyos para que no olviden que no hay mejor ataque que una buena defensa. Seguro que, como los refranes, esa máxima tiene su envés, pero aquí la avala Zidane cuando dice que han de defender porque los de arriba son tan buenos que tarde o temprano marcarán el gol. Pero el Madrid es atrás como un pañuelo de seda. Esa flojera siempre acompaña al equipo en los malos momentos. Por ello propongo que cuando ataquen al Real Madrid el público del Bernabéu grite, como en la NBA, "¡defensa, defensa!". Hay que transmitirles energía, decirles que hay que apretarse, apretar, concentrarse, enrabietarse, proclamar con neuronas y músculos alertas, y testículos recios, que "¡por aquí no pasa ni Dios!".


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 15/09/2019 a las 10:09h.