10/05/2019

VERGÜENZA DE INGLATERRA

LAS CUATRO ESQUINAS

BÁRBAROS, DERROTA, PODER, BABIA

VERGÜENZA DE INGLATERRA

Bajo un tupé blanco el tipo tenía cara de bobo. El mentón se expresaba a la manera Neanderthal, y no quiero depreciar a los neardentales, solo manifiesto una similitud. Pero este tipo del Liverpool con barriguita, vestido de azul, bamboleante, tiraba a un vendedor a la fuente en Barcelona con riesgo de partirle la cabeza contra sus bordes de cemento. Entre tanto la masa borreguil inglesa rebuznaba. Humillaba pedigüeños con esa atroz soberbia anglosajona. No sé como esa sociedad tan recatada, amante de lo exquisito y lo solemne, suelta a sus mesnadas de bárbaros por Europa. No sé cómo no les dan vergüenza sus estropicios y los dejan en su isla. No sé cómo no hace algo para educarlos ese inglés que mea colonia, y se toma el té cogiendo la tacita con dos deditos y poniendo boca de pitiminí.


EL HUNDIMIENTO

Observas sus ojos y una inmensa melancolía los envuelve. Parece como si hubiese ocurrido una gran tragedia. Quizá que el mar enloquecido se haya tragado la Gran Familia, el parque Güel o La Rambla. Cierto que la Champions era el sueño ansiado, pero esta agonía es absurda, porque si el Barça mira en sus alforjas tiene ya la Liga, y puede aún conseguir la Copa. Logros y fracasos, expectativas y soberbias, se mezclan en un extraño cóctel. No se valora lo conseguido pespunte a pespunte, partido a partido. La regularidad de la victoria. Es increíble. Si después de obtener la Liga has fracasado es para que venga un sicólogo y te ajuste las neuronas. Observas sus ojos y la tristeza arrasa la mirada. Sabed que una Liga justifica de sobra tantos días de sudor y entrenamiento.


LA PREMIER ACOSA

El día que la Premier supo que en el fútbol el entrenador es la columna, hizo un templo poderoso. Hubo años en los que el Madrid y el Barça eran inexpugnables. Años en los que los equipos de la Liga devoraban la ingenuidad del dinero fresco. Salían de las islas y eran arrollados sin contemplaciones. Su fútbol simple, directo y sin picardía caía a los pies de otro fútbol técnico acostumbrado a todo: la marrullería, la pérdida de tiempo, el engaño al árbitro y mucho más. Los ingleses tropezaban en todas las trampas. Pero comenzaron a contratar a los grandes entrenadores y jugadores de las Ligas más fuertes. Convirtieron la ingenuidad en un mal recuerdo del pasado. Ahora ahí están. Ricos y dominantes. Ya tienen bolsillo, corazón, cabeza y picardía. Ahora será muy difícil bajarlos del pedestal.


MIRANDO A LA LUNA

En el cuarto gol del Liverpool los jugadores del Barça estaban mirando a la luna. Cómo es posible que las neuronas se instalen en Babia en un partido en principio tan favorable, teniendo el gran sueño entre los dedos. Cómo es posible desaparecer, cuando más necesario es estar. Cómo es posible olvidar el fútbol que uno tiene cuando éste es más necesario. Defenderse poseyendo la pelota, imponer un ritmo, lograr que desista el contrario de su optimismo. Al contrario, el Liverpool fue un león que no se ahorró ni una sola de sus dentelladas. Enfrente el Barça se volvió un corderito asustado que no sabía en dónde esconderse. Lo malo es este bucle. Que ocurra algo porque tienes mucho miedo de que ocurra. Esto fue lo que pasó. La Guadaña de Roma se paseó con hambre por Anfield.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 20/08/2019 a las 05:08h.