26/04/2019

CIUDAD DE INVIERNO

LAS CUATRO ESQUINAS

LIBERTAD, SUSPENSO, SINCERIDAD, SUEÑO

CIUDAD DE INVIERNO

Al final se hizo la luz. La luz de la primavera. La luz del verano. La luz de la libertad. Casi dos años en una ciudad de invierno donde te envuelve la luz amarga de la prisión. El aire gélido de la penumbra carcelaria envolviendo el futuro. La tormenta de la justicia, a veces tan injusta, ha debido llenar el cielo de su invierno con noches sin sueño y días perdidos en miles de preguntas que nadie le podía responder. Pero al final la injusticia ha sido vencida por la justicia, aunque nada podrá devolverle el ser que dejó en la puerta de la cárcel. Cervantes, al sentir la libertad, continuó su obra como si no hubiese pasado nada. Al contrario, la desdicha le hizo más fuerte. Eso deseamos para Sandro Rosell, porque seguir en la batalla es la mejor manera de derrotar a la amargura.


IDAS Y VENIDAS

Sintió el Madrid haber llegado al final sin haber llegado a ningún sitio. Acabar el curso demasiado pronto. Es como si el verano te estalla en plena primavera, y tienes que llenar los días con algo en lo que poder entretenerte. Para el club, es una extraña bruma donde mira quién se gana quedarse y quién la puerta de salida. Pero todo no es tan fácil. Si hubiera que inventariar a los jugadores que suenan para llegar, haría falta una Biblia. Y si se reflejan los nombres de los que se ha dicho habrán de irse, quedarían Benzema, los jóvenes valientes, y alguno más. Mala realidad es ésta de no tener una Champions o una Liga que echar a las alforjas. Las especulaciones no llenan el estómago. Pero que se le va a hacer. Este aburrido discurrir se lo han ganado a pulso unos y otros.


LA SINCERIDAD DE ZIDANE

Antes que mentir, Zidane sonríe. Antes que enfadarse con una pregunta mil veces repetida, sonríe y luego, con una sinceridad sin esfuerzo, dice que no va a responder. No miente. Solo dice que calla. Zidane es silencio y sonrisa. Y luego sonríe. Bueno también al principio sonríe. Y en medio y al final. Si no sonriera, habría un ambiente más crispado que el de los candidatos. Pero Zidane sonríe y dice la verdad, que es no decir nada. Lógico. Si dijera los jugadores que han de irse, los devaluaría. Si los que han de venir elevaría su precio. Con Pogba ha hecho una excepción, y eso son treinta millones más. Un pellizco para Raiola. Pero lo bueno es que Zidane no cuenta cuentos. Sonríe. Dice la verdad, o sea nada, y luego vuelve a sonreír. Eso, en el Madrid, es pura paz, puro diamante.


GETAFE, PODER SOÑAR

No hay sueño sin soñador, y luego muchos que alimenten el sueño colectivo. Y Bordalás ha sabido ser el líder que lleva a un equipo a cotas solo imaginadas. Su bálsamo de Fierabrás, su librillo, habla sobre todo de unidad y sentimiento dentro y fuera del campo. En el fútbol, ya lo vimos con la selección española, y con todos los equipos que triunfan, el sentirse una familia abunda bien en el juego. Comprender que lo que le pasa a uno pasa a todos ayuda a defender y marcar goles. Sentir que hay que poner la fuerza individual a disposición del conjunto desentierra un poder inmenso. El fútbol es como una sinfonía. No solo en los pequeños, También los grandes, como se demostró con el Milán de Sacchi. El Getafe se merece la Champions. Eso nos ayudará a creer que no todo está escrito.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 25/05/2019 a las 12:05h.