12/04/2019

EL DEPORTE Y LA POLÍTICA

LAS CUATRO ESQUINAS

POLÍTICA, DERBI, CORAZÓN, RECUERDO

EL DEPORTE Y LA POLÍTICA

Pedro Sánchez frente a una altísima canasta, buscando un triple prodigioso con el que ganar el partido. Albert Rivera en una moto rozando el asfalto con su aliento, rompiendo gas en la niebla del futuro. Pablo Casado en un pálido avión sin motor por la tormenta, huyendo de las nubes negras del horizonte. Pablo Iglesias frente a unas piezas viejas de madera de ajedrez, mascullando una jugada malvada. Santiago Abascal en un campo de hípica sobre un caballo de bronce mirando un imperio perdido. Así los imagino. Visitan MARCA porque el deporte también juega en estas elecciones. El deporte es política cuando se trata de votar. No se puede mirar para otro lado. Ahora sí es el momento de hablar de política. Hay que llenar las urnas de la democracia. Hay que jugar el partido votando.


UN COLOR ESPECIAL

Lo más grande de este partido es que se juega antes de jugar, y una vez que ya se ha jugado se sigue jugando. Es un derbi inmenso donde la rivalidad explota todos sus recursos. Dimes y diretes por aquí y por allá. Qué pasó hace años. Qué va a pasar mañana. Qué detalle desequilibrará la balanza para uno u otro lado. Para los que no somos ni del Sevilla ni del Betis será una hermosa ocasión para ver un fútbol de puro sentimiento. Y por supuesto para gozar de un enorme catálogo de frases llenas de mordacidad, ingenio, agudeza, choteo del más puro estilo sureño. En este derbi, el fútbol sucede con una dimensión vital absoluta. Y por supuesto, el que pierda no encontrará sótanos para esconderse. Se tendrá que poner toneladas de cera en las orejas para que no le arda la Trompa de Eustaquio.


EL CORAZÓN DE IAGO

Mi amigo Manuel Villanueva me lo dice mientras Iago Aspas deja soltar lágrimas que no salen de los ojos, sino que salen del corazón. De gallego a gallego, mirándolo, me dice que Iago es como Totti en la Roma o Raúl en el Madrid. Un jugador emblema que se convierte en algo del Celta tan habitual como el destello de cualquiera de sus colores. Ya es esencia. Esto es algo muy difícil de explicar y muy fácil de sentir. Se percibe porque en cada uno de sus actos hay amor a lo que es el Celta para tanta gente, amor a su memoria y amor a su futuro, un diálogo de sentimientos entre el jugador y los aficionados. Cualquier club necesita gente como Iago para llenar las alforjas del alma. En un fútbol tan mercenario como éste lágrimas como las de Iago nos dicen que "nunca jamás" estará todo perdido.


EL HOMBRE DEL GOL

Buceo en mi memoria con una linterna de sombras, y siempre encuentro la voz de una radio llenando las telarañas. Tardes de domingo, tristes como dice Muñoz Molina, llenas con la prodigiosa vitalidad de los locutores de radio contándonos las hazañas de los partidos. Un automóvil. Un atardecer. Un invierno gélido y la voz de Héctor del Mar llenado el cubículo. Qué poderosa poesía grotesca en las hondas. Estallaba un canto infinito cuando sonaban las redes. La adrenalina se nos subía hasta por la sombra. Y luego una cadena de apodos rompía el muermo, nos despertaba el hambre de literatura, nos hacía sentirnos bien. Aquellos ochenta tan grandes tuvieron locutores muy grandes. Como Héctor del Mar, que en paz descanse, y Dios tenga en su gloria narrando partidos entre ángeles y almas.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 20/04/2019 a las 20:04h.