05/04/2019

HINCHAS O GORILAS

LAS CUATRO ESQUINAS

RACISMO, FRACASO, FELICIDAD, SORPRESA

HINCHAS O GORILAS

Henchidos de testosterona, con una cachiporra cavernaria de palabras en sus labios, comienzan a saltar. Inician su cántico troglodita. Comienzan a insultar como héroes de borrachos locos. Comienzan a extender por el campo su vendaval racista y sienten que, aunque devoran la razón con un instinto tan animal como su cántico, hay que aplaudir la sinrazón de su odio. Hacen el grito del gorila. ¡Uh, uh, uh, uh!, y se rascan los sobacos e hinchan los mofletes. Y saltan sobre la grada como primates buscando el celo. Y cuando alguien se les encara, como hizo Moise Kean, ya harto de tanta injuria y humillación, aún estallan más con su rabia selvática, como orangutanes continúan su baile tribal. Se les minimiza el cerebro hasta el punto de que incluso los mismos gorilas tienen más cerebro.


ANNUS HORRIBILIS

Es como si estallara una tristeza absurda después de haber sentido un inmenso gozo. Melancolía en los ojos de los que miran sin entender qué ha pasado. Cómo es posible que un equipo luminoso se convierta en un equipo cadáver que va por el campo arrastrándose, que llega tarde, que se enreda en pases infructuosos, que ha perdido la pólvora y se le muere el alma en el campo, y apenas es capaz de crear una ocasión de gol, y no se percibe la felicidad del fútbol en sus ojos, y se parte enseguida, le cuesta hilar pases profundos, le cuesta dominar, le cuesta ganar, le cuesta disfrutar, le cuesta enamorar, le cuesta ser lo que es. El del Madrid va a ser un annus horribilis, expresión latina que se emplea en muchos ámbitos de la vida, y significa que nada ha salido como se esperaba.


IULIO Y LA FELICIDAD

Le dijo Márquez que en las motos había uno de cuarenta que aún arreaba, y Iulio se relamió con gusto. Tres más en el Betis. Iulio tiene la sonrisa más grande España. Es una sonrisa quitapenas que te dice algo así como quita ya, no será para tanto, míralo de otra manera y ríete conmigo. Márquez pensaba en una aburrida entrevista con un inglés en un autobús turístico. Y cuando subió apareció Iulio saliendo de detrás de un asiento. Mientras hablaban se habían puesto una sonrisa infinita en sus labios. Y es que Iulio (algunas veces Joaquín), además de marcar aún goles de bandera, lleva un tractor adosado a su espalda lleno de alegría. Me imagino que en un vestuario es como tener a Gila, Los Morancos y Martes 13 de colegas, que además juegan de maravilla al fútbol. Seguro que Setién flipa.


LA ÚLTIMA PALABRA

Por más que analizamos y pensamos y miramos estadísticas, el fútbol sigue siendo un misterio. La onceava maravilla del mundo, por no decir la primera, así es para muchos. Siempre tiene una sorpresa para ofrecernos. Siempre nos da algo más inesperado. Quién iba a decir que el Villarreal encajaría dos goles al final. Ya sé que estando Messi en el campo todo es posible. También pasa sin él. Por eso tengo que decir que mi amigo valenciano temblaba. Lo maravilloso es que el fútbol, o Messi, nunca agotan los adjetivos. Que mientras quede un pase y el árbitro no pite, la derrota o la victoria estarán en el aire. Cierto es que si uno tiene un mago lo extraordinario es más posible. Pero el fútbol en sí es magia, por eso tantas veces desmiente a los que piensan que lo han descifrado.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 20/04/2019 a las 20:04h.