01/02/2019

REGRESO AL AYER

LAS CUATRO ESQUINAS

REGRESO, ÉTICA, TOBILLOS, MÁQUINA

REGRESO AL AYER

Es hermoso volver a montar en el mismo tiovivo de la infancia, oír las canciones de aquella feria, encontrar el beso que te descubrió el amor. Es hermoso pisar la yerba que primero ensució las botas de barro, recuperar esa esencia profunda del que mira o llega por primera vez. Andar por el mundo, el Madrid, la Juve, el Chelsea, volver adonde los huesos blandos comenzaron a endurecerse, donde los sueños comenzaron a nacer. Imagino los sentimientos de Morata por dentro, y también las reticencias de muchos atléticos. Pero hay que entender que ahora, frente a otras oportunidades, decide regresar a casa. Los gritos de ayer se romperán como el cristal con los primeros goles. El Cholo sabe lo que hace. Morata podrá conseguir el perdón de los pecados pasados alimentando los sueños del futuro.


GUARDIOLA Y LA ÉTICA

Guardiola es un gran entrenador, pero también es un tipo al que se le cae la ética al suelo en cuanto se suelta la lengua. Hay gente que se enraíza en el odio y es incapaz de reconocer el más mínimo mérito de lo que odia, y apenas está a gusto si no es haciéndole daño en su reputación, estima o mérito. Esto le pasa a Guardiola con el Madrid. No lo ve como un equipo de fútbol porque la política le ciega los ojos. Las cuatro Champions no son méritos, son medallas que hay que embarrar, gestas que despiertan la peor envidia de todas, la que nace en el odio. Porque Guardiola odia al Madrid por algo más que las derrotas con el Bayern y el City. Lo odia por algo más que ser antimadridista. Lo odia porque ocupa un espacio que a él le gustaría ocupar como el icono básico del mundo del fútbol.


EL BALLET DE NEYMAR

Si no se protege a los genios el fútbol se volverá vulgar. Desaparecerán los regates, la creatividad, lo imprevisible. Los partidos serán batallas de robots. Unos cuantos movimientos, cuatro tácticas, columnas de soldados obedeciendo al general. Artistas, creadores, genios como Neymar, han de ser especies a proteger. Sobre todo de los que, vencidos, van como bloques de cemento a tronchar sus huesos. El brutal rodillazo de Zúñiga ha quedado impune. Ni siquiera la FIFA lo ha sancionado. Y el árbitro permitió tres entradas asesinas. Dejó que lo devoraran, como en tantos partidos, porque humilla a sus contrarios. Es como dejar ciego a Einstein para no molestar a los colegas. Neymar es espectáculo puro, y si la ley no lo protege, será como tirar un gran fútbol por la alcantarilla del vacío.


LA MÁQUINA DE APLASTAR

Los que creímos que el Barça tiraba la Copa, hemos de hacer penitencia. Escribiremos mil veces en la pizarra del torpe varias frases. No se duda del hambre opípara del Barça. No se duda del orgullo de su poder. No se duda de que donde juega Messi se desprecie un bocado, se deje algo para los otros aunque los mal pensados hablen de migajas. El Barça siempre va a por todo. Es una máquina de aplastar contrarios con ese juego que hipnotiza, que levanta la abulia de los contrarios hartos de perseguir el balón. El Barça ha creado una escuela en la que nunca se está saciado de la victoria, porque hay un sistema ganador, que en cuanto apunte derrota chirriará por todos sus ensamblajes. Un equipo que es capaz de marcar aquel sexto gol contra el Sevilla debe tener alergia a la palabra derrota.


Twitter: @ManuelMjulia

Impreso desde www.manueljulia.com el día 21/02/2019 a las 16:02h.