12/01/2018

EN EL CORAZÓN DE LA TORMENTA

LAS CUATRO ESQUINAS

TORMENTA, DERROTA, HÉROES, FE

EN EL CORAZÓN DE LA TORMENTA

El Madrid abraza una vorágine de nubes sombrías. Parece que el año pasado finalizó hace siglos. Quizá ha dejado de sentirse el mejor candidato para sentirse el mejor campeón. El fútbol ahoga en el campo la memoria como una serpiente a su presa. El Madrid vive en el corazón de la tormenta. Su nave se mueve por las espumas de un mar embravecido. La borrasca hunde sus dientes en la cabeza de los jugadores que miran el horizonte. Las alabanzas han lastimado su alma guerrera. El fútbol es así. Siempre tiene un partido para hundirte o elevarte. Dice don Quijote, después de una de sus desventuras, "todas estas borrascas que nos suceden, son señales de que presto ha de serenar el tiempo". Después del PSG sabremos si la tempestad ha engullido el barco, o sigue bajo el limpio cielo azul de un mar sereno.


ZIDANE EN LA DERROTA

Tenía el corazón lleno de algo parecido a la rabia. Estaba frente al ruido ensordecedor, bajo un intenso fuego, que se cernía sobre él y sus jugadores y no entendía que el brillo del confeti se hubiera convertido en niebla y pólvora. Los periodistas lo miraban buscando un titular. Querían la queja del que enmascara la derrota, la invención de una causa con la que desviar la atención, la negación a una demanda urgente. Pero él, que tantas veces había demostrado saber estar en la victoria, enseñó que sabía estar en la derrota. Dijo que no quería echar la mierda a ningún jugador, que confiaba en ellos, que todos se hundirían o saldrían a flote. Después de ver tanto egoísmo, hipocresía, soberbia, maldad en el fútbol, uno desea que la honradez y coherencia de Zidane tenga el premio merecido.


LOS OTROS HÉROES

Desayuno leyendo el MARCA. Veo la fogosidad del día envuelta en las noticias deportivas. El olor del café, el sabor a vida de la tostada, van por mi paladar y el MARCA desfila por mis ojos hablándome de la vida. El fútbol es como la vida. Es una enciclopedia que guarda todas las posturas y todas las luces y sombras del vivir. Leo que el Movistar Inter es el mejor equipo del mundo, y arropados por las letras rojas, Ricardinho y Ortiz posan con los trofeos a mejor jugador y mejor club del mundo. El equipo ha ganado casi todos sus partidos. Los destellos del oropel de las estrellas del otro fútbol ciegan la actualidad, esconden gestas que vuelven a otros héroes invisibles. Pero cuando se es grande siempre hay un destello de luminosidad. Siempre hay que quitarse el sombrero.


LOS CAMINOS DE LA FE

Admiro a Marcelino. Por eso no me ha sorprendido la transformación del Valencia. Ni tampoco que Vietto consiguiera al fin levantar los brazos sintiéndose hijo del gol. ¡Qué hijo de... es el fútbol!, dijo Marcelino dirigiéndose al banquillo. La ansiedad llenaba la mente y el corazón del jugador argentino. Seguro que había perdido la fe en sí mismo. Pero volver con Marcelino la despertó. Hay una parte del fútbol que se juega en la cabeza. Esto lo saben entrenadores capaces de descubrir, o resaltar, lo mejor de jugadores perdidos en una profesión que exagera lo bueno y lo malo. Marcelino en eso es un genio. Lo ha demostrado otras veces y los jugadores lo perciben. Eso es corazón, genio, inteligencia, astucia, saber poner en juego todo lo que existe en esa riqueza interminable de lo humano.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 18/06/2018 a las 21:06h.