13/01/2018

MUJERES DE NEGRO

En el 64 yo era una niña que estaba sentada en el suelo de la casa de mi madre en Milwaukee, dijo Oprah Winfrey en su discurso en los Globos de Oro. Llevaba, como casi todas las actrices, un vestido negro que deseaba resaltar la angustia que tantas mujeres, no solo las actrices de Hollywood, viven en una cultura rota por los hombres poderosos. Sus grandes gafas negras devoraban la pantalla. Sus ojos oscuros y su piel sedosa brillaban bajo los focos. A pesar de superar los sesenta años Oprah tenía una belleza misteriosa en su rostro. Lo que sé con seguridad, continuó diciendo a un auditorio que la seguía embobado, es que decir la verdad es la herramienta más poderosa que todos tenemos. La famosa periodista dominaba la escena con fuerza, iba lanzando su mensaje como puntualizando cada palabra. Miraba a un lado y otro mientras las cámaras enviaban a medio mundo su sentida oratoria. Estoy muy orgullosa de todas esas mujeres que se sienten lo suficientemente fuertes para contar sus historias, dijo en la noche, mientras los vestidos negros de las actrices desprendían una bruma luminosa que se apoderaba de la propia luz de los focos.

Le otorgaban el premio Cecil B. De Mille y dijo que era consciente de que en ese momento había niñas viéndola como la primera mujer negra que lo recibía. En ese momento, mientras su discurso aún no consumía la mitad de sus palabras, casi todos los actores demostraban en sus rostros que les estaba llegando al corazón. Yo desde el sofá, frente al televisor, sentía que su manera de hilar las palabras no desmerecía el concepto de una gran obra. Después habló de la dura batalla para cumplir sus sueños de tantas mujeres anónimas, las trabajadoras domésticas, las agricultoras, las que trabajan en fábricas y en todos los sectores de la ciencia y la medicina, de la política y los negocios, son atletas y son soldados... dijo mientras el silencio y la emoción se apoderaba de todos los rostros.

Contó después la historia de Recy Taylor. En el 44 volvía de la iglesia a casa en Alabama cuando fue cogida y violada por seis hombres blancos que la dejaron tirada en la carretera. La amenazaron con matarla si contaba esa historia. Había muerto hacía 10 días, antes de cumplir los 98 años. Oprah lamentó que pudiera haberse ido sin saber que su verdad, como la de otras mujeres, no había quedado en el olvido. En aquel momento ondas de dolor cruzaban el vacío llevando un mensaje de esperanza a tantas mujeres que aún esperan el nacer de la justicia.

En el silencio de mi casa, su voz dulce, sonaba como un violín en las sombras. Para todas las mujeres que escuchen esto, terminó diciendo refiriéndose a las denuncias por acoso sexual que como hongos aparecían en Hollywood, "les digo que en el horizonte hay un nuevo día. Y cuando llegue ese nuevo día, será gracias a muchísimas grandes mujeres, y también grandes hombres, que lucharán por ser los líderes que nos llevan a un tiempo en el que nadie tenga que decir: "Yo también".

Impreso desde www.manueljulia.com el día 17/01/2018 a las 01:01h.