30/12/2017

LA MÚSICA DE LAS ESFERAS

En la segunda parte de Independence Day aparece una raza de extraterrestres que ha conseguido ser virtual y quiere ayudar a la raza humana de la invasión extraterrestre. Los invasores son langostas evolucionadas que van por el universo destrozando mundos. Como es lógico los Estados Unidos, liderando la tierra, destrozan a las malvadas langostas siderales. Pero, para ello, es fundamental la información que reciben de esa raza virtual que llega en un disco duro, una esfera atravesada por una línea de luz.

En esta segunda también vence la raza humana con la ayuda de los extraterrestres virtuales, aunque todo está punto de irse al garete cuando la densa llama de la nave langosta está a punto de absorber el núcleo de la tierra. Al final el mundo, que desde la primera invasión se ha unido, lanza el confeti de la victoria y por tanto la raza humana puede continuar su evolución hasta dominar el mismo corazón de las estrellas.

La historia ya es muy conocida. Pero lo que más me llamó la atención fue la existencia de esa raza virtual. Su planeta había sido destruido. Pero ellos consiguieron comprimirse en luz, y como luz habitar un disco duro capaz de contener la individualidad de millones de seres. Y la verdad es que nos está pasando un poco lo mismo.

Se están modificando los conceptos de existencia para confluir en otra con sentidos virtuales. Así como podemos tocar el euro en su masa de papel, el Bitcóin no tiene otra masa que su especulación virtual. No extraña pues que Puigdemont quiera ser un presidente virtual de Cataluña, que gobierne desde la red.

La existencia de Tabarnia es otro ejemplo. Éste rasga la impúdica osadía de los separatistas, pues establecido el principio de la democracia virtual, y convertida la ley en criada de las masas, lo que vale para unos vale para todos. Si viviera en Cataluña me haría tabarnícola, porque lo virtual se está convirtiendo en lo real, mal que le pese a la materia. Y quien sabe si mañana, como esa raza de Independent day, una vez gastemos la tierra, iremos todos, incluido Puigdemont, como un disco duro dando tumbos por el universo.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 17/01/2018 a las 01:01h.