10/11/2017

EL ESCUDO EN LA CARNE

LAS CUATRO ESQUINAS

ESCUDO, ANGUSTIA, MEMORIA, DERBI

¿SE ACUERDAN DE CASILLAS?

Aquí la memoria es una hoguera que quema los recuerdos, los vuelve ceniza, los dispersa por el viento para que lleguen hasta la región del olvido. De la memoria, de la gran memoria que nunca debería apagarse, regresa Casillas con su Golden Foot 2017, reconocido como el mejor portero mayor de 29 años. Él y Buffon son los grandes de este tiempo y nadie puede negar que escribieron la historia con sus, a priori imposibles, paradas. Soy de Casillas porque me encanta el jugador, el personaje y la persona. Soy de Casillas porque pocos jugadores he visto recabar su dignidad como él, y porque en esa cúspide que todos los jugadores tienen, cuando dan lo mejor, vi paradas que jamás había visto en mi vida, vi ganar partidos que estaban perdidos, y vi una confianza sublime que lo salvaba todo.


EL ESCUDO EN LA CARNE

El escudo se lleva sobre la carne. La camiseta es un trozo de tela. Los de marketing la toquetean para sorprender al mercado. El escudo no está sobre ninguna tela. Está sobre el cuerpo, dentro del alma. Cosido con agujas de recuerdos. Amarrado con hilos de esperanza. Tejido con borbotones de luz de presente, incluso con sombras de días malos que han de perderse donde habite el olvido. Un año no muy lejano España cosió el escudo en nuestro pecho. Hizo cierta la palabra toda, aunque siempre hay aguafiestas persistentes. Eso es lo importante, que este país que han puesto a hervir en disputas, hierva de fe, comunión, esperanza y alegría dentro de esos sueños con los que el fútbol nos envuelve. El pecho desnudo. El escudo ardiendo. Esperar otra vez. Eso es lo importante.


HIJO DE LA ANGUSTIA

Un día Julio Alberto se perdió por los suburbios de las sombras y amaneció en el dolor del que lo pierde todo. Se miró al espejo y vio difuminado en un rostro borroso los recuerdos del Barça, la película de aquel defensa que mordía el área enemiga y era rápido como un ave, la felicidad del sueño conseguido jugando en uno de los grandes. Sufrió el zarpazo de la droga que todo lo destroza. Pero salió adelante. Su amor al fútbol lo salvó de la hecatombe y siguió en el Barça, ejemplo para tantos que viven en el hondo pozo de su vida. Apenas sabía nada de él hasta ahora que dice que se va. El veneno del separatismo lo enturbia todo. Desde el 82 en el Barça y ahora sobra porque no halaga el error de un club politizado que pierde culés por las rendijas de un escudo empobrecido.


LOS PRÓLOGOS DEL DERBI

El gran derbi jamás se juega cuando se juega. El gran derbi está siempre en expectativa de algo que otros partidos no tienen. Es como la piedra de toque, el momento esperado, la ocasión definitiva para cerrar una etapa amarga y comenzar otra fuerte, o quizá todo lo contrario. Este que asoma por el plácido campo de un fútbol en pausa será el primero en el Wanda. Para el Atlético es la ocasión de encontrar esa comodidad que no tiene en la nueva casa. Para el Madrid la de volver el equilibrio entre pasado y presente. Para nosotros la de dejarnos otra vez más vencer por el fútbol y sentir que los días son más intensos. Para los medios llenar de luz la ceremonia diaria de las noticias. Son ya muchos derbis pero la grandeza de estos partidos reside en que siempre nos parecen el primero.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 18/11/2017 a las 16:11h.