04/11/2017

LA HISTORIA INTERMINABLE

El cuerpo de los periódicos echa fuego y oscuridad, incertidumbre y tristeza, angustia y cansancio por lo que parece no tiene fin. Rastreo por páginas densas en las que las banderas levantan heridas, los titulares se ahogan en la misma agua de siempre, o el mismo magma de letras que emerge de Cataluña e impregna todo el país de una zozobra que alienta la desolación. ¿Acaso estos tipos son conscientes de adonde nos han metido? Estarán felices porque se comen una gran parte de la información y no cesan de llenarnos la cabeza con su retórica obcecada, grandilocuente, perversa, propagandística, espejeando en la persistente mentira de ocultar hasta el máximo el incumplimiento de la ley. Me imagino que algún día descansará Ferreras de su trabajo infinito bajo los focos del circo del más difícil todavía. Descansaremos nosotros quizá, aunque a veces pienso que no vivimos en la realidad, sino en una pesadilla en la que unos seres lejanos sueltan un gas que lo enturbia todo. Sí, claro, nosotros vivimos en una pesadilla y ellos en un sueño imposible. Decía Confucio que el buen gobernante muchas veces debe contradecir a su pueblo, porque la verdad y la apariencia pugnan por reinar, porque la verdad es mejor que el halago infructuoso.

Escribo en una sombra que se parece al otoño. Las letras agarran la luz de una penumbra, la que el flexo marca en el lomo de los libros, y desde lejos llega el cacareo insoportable, persistente, arrollador de una televisión que ruge en la habitación lejana. Su rayo azul pasea por el pasillo como un esclavo de la nada. Mi hijo me mandó un WhatsApp que me levantó los ojos del libro de poemas de Adonis que leía. "Cuando muera el mar, en pecho de mujer renacerá". Ese verso caminaba por mi frente libre, perdida en la belleza del otoño, apresada por los poemas de Adonis. Pero el destello del Iphone me permitió conocer que los líderes separatistas entraban en la cárcel. Luego decía mi hijo que la juez era persona cabal y minuciosa, sonda en la ley que navega por el Código Penal y no otra cosa mira. Cómo seguir leyendo poesía. Cómo perderse por la bella luz de las palabras del poeta persa, agarrarse a una frase que pudiera uno estar leyendo mucho tiempo, y aumentar el enigma de lo humano. "Busco lo que nunca viene a mi encuentro. Entonces, ignora lo que eres. Ignora lo que no eres. Baja de las alturas, poeta".

El nacionalismo socava la felicidad del tiempo que amanece y avanza. Ya estoy harto de los mismos discursos. Ya estoy harto de la misma canción que comenzó siendo del verano, ahora del otoño y mañana del invierno y el próximo verano. Dice Huxley que el nacionalismo siempre producirá, como mínimo, una gran guerra en cada generación. Su guerra aquí es la zozobra. La destrucción para gobernar las ruinas. La discordia para alimentar de soflama su verbo. Estamos hartos pero aún nos quedan muchas cucharadas de aceite de ricino. Bien, ya están en la cárcel. Eso es lo que buscaban para continuar con su relato victimista y encendido. Yo vuelvo a Adonis. "El espacio es una casa que tiene por techo los sueños. Soy un poeta que murió al terminar su canto".

Impreso desde www.manueljulia.com el día 18/11/2017 a las 16:11h.