07/07/2017

"SUFRIENDO" EN EL CHIRINGUITO

LAS CUATRO ESQUINAS

"SUFRIENDO" EN EL CHIRINGUITO

Se echa de menos al paisano en el bar. Su voz ha creado una ausencia que clama en el silencio. Pero como ya no hay Liga ni Champions, y para él los torneos veraniegos son una pachanga, pues se ha ido al Levante, a pegarle gritos al mar ya que este hombre si no grita se deprime como un Tuareg en el Polo. Por eso dice que es del Madrid, porque puede soltarse la garganta con más goles que nadie. Nos ha mandado una foto que titula "Suffrriendo en el chiringuito". Está apoyado en la barra dentro de una camiseta del Madrid Fly Emirates.
Tiene una jarra de cerveza en una mano y el Marca en la otra. Lo apoya en la panza que ocupa media foto. Lo lee todos los días bajo el sombraje comiendo patatas fritas, aceitunas y panchitos. Dice que no hay mayor placer en el verano. Y así me pasa a mí y a mucha gente. Esas horas en el chiringuito, ausente del tumulto, leyendo el Marca, son el mejor rato del día. Qué le vamos a hacer. Cada uno sufre como le da la gana. Para eso es vacaciones. Amigo lector, buen verano. Nos vemos en agosto.


AHÍ ESTÁ, AHÍ ESTÁ, ALEMANIA

Parecía que los alemanes se habían acostumbrado a dejar de ganar. Ya no se decía que el fútbol es un deporte en el que juegan 11 contra 11 y siempre ganan los alemanes. La certeza se había cambiado por una interrogación. Tuvo mucho que ver España creando un fútbol lleno de fantasía, imaginación, instinto, atrevimiento, algunas de las virtudes que se dice no poseen. Sin embargo ahora hay que aceptar que nos han estudiado de arriba abajo, que han puesto su tradicional eficacia para saber por qué nosotros rompimos el fútbol.
Joachim Low lo dijo en múltiples entrevistas. Quien quisiera jugar moderno tenía que mirar a España y entender su fútbol individual y colectivo. Y en el empeño demostraron humildad, algo que durante la historia habían escondido. Y ahora, años después, recogen los frutos de su trabajo, despiertan la sentencia dormida y vuelven a agarrarse a la victoria como norma de conducta. En el fútbol juegan 11 contra 11 y los alemanes vuelven a ganar. Esperemos que, otra vez, el talento hispano avance y tengan que volver a copiarnos.


LA SIESTA Y EL TOUR

El calor pegajoso de la siesta te amansa. Las neuronas se quedan como en stand by. Se vuelven laxas. Y por eso uno, después de comer, entra en un ensueño fugaz donde muere la adrenalina. Y entonces suena el Tour. Se oye el tono monocorde de Carlos de Andrés quien acompaña desde el Pleistoceno a Pedro Delgado en los comentarios. Este hombre se haría rico contando ovejas para las gentes que padecen de insomnio. Su verbo te va derrotando en el sofá, acunándote, empujándote a una ensoñación casi de placenta.
De vez en cuando abres un poco los ojos. Pero cuando ves al pobre ciclista sufriendo en el asfalto los vuelves a cerrar. Vuelta a la inanidad cerebral. La siesta es el deporte nacional. Algunos dicen que es el mejor invento de los españoles. Cela escribió que había que hacerla con pijama y orinal. Aunque para mí la buena es la del sofá, frente a la tele, en duermevela, y con el runrún de Carlos de Andrés embargándote del presente, llevándote por paisajes hermosos y pugnas sobre el asfalto. Su voz suena en el sueño como una canción de cuna que te abraza.


FICHANDO ESPERO

En el mercado persa del fútbol todo se compra y se vende. Hoy viene éste, mañana no, luego otro, mañana otro distinto, este se queda, luego se va... El asunto es que el espectáculo no está en el fichaje, sino en el desarrollo. Ahí montan una subasta los agentes moviendo el rum rum para cobrar más por sus representados. Si todos los jugadores que se ha dicho que van al Madrid vinieran, Zidane tendría que crear un equipo C, otro D y otro F. Se podrían formar grandes equipos con los fichajes que pudieron ser y no fueron o cambiaron de destino, quizás el primero que tenían a la vista al cual llegaron tras intenso enredo.
De todas formas no sé qué sería del verano informativo sin estas serpientes estivales. Pues al cabo el fútbol sigue clamando atención, y si no se llena se corre el riesgo de que lo haga otro deporte. Al final el que necesita fichar mucho es porque no lo hizo bien, y tiene que remover demasiado la plantilla. Lo contrario es la mejor estrategia para el que compra. No necesitar fichar. Porque si se necesita los agentes marean la perdiz hasta volverla de oro.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 21/07/2017 a las 04:07h.