14/05/2017

EL GUERRERO DEL ABISMO

Me dice un amigo socialista que si gana Pedro Sánchez se cargará primero al partido y luego al país. Yo le comento que no es Pedro Sánchez político al que sea capaz de admirar, pues no encuentro en él casi ninguna de las virtudes que siempre he creído necesarias en los políticos. Y aunque no creo que su posible victoria sea ningún apocalipsis, sí pienso que no le vendría bien ni al PSOE ni al país. Aunque como la democracia es sacrosanta, aun con sus imperfecciones, será lo que en este caso los militantes decidan, y al partido no le quedará otra que aceptarlo. Entrar en un proceso de división sí que sería terrible. Aún son muchos millones de votos y en los otros partidos no hay refugio para ellos.

Lo primero que no me gusta de Sánchez es que lo veo tan imbuido en el electoralismo, en decir lo que conviene y no lo que es bueno, que en el fondo me parece más marioneta que líder de una ideología. El líder enseña y abre caminos, a veces inexplorados, y ha de arriesgarse a decir lo que no quieren oír sus seguidores. Bien porque es mejor para el país, el partido, el futuro, la conveniencia general o el pragmatismo que siempre ha de reinar en la política, y del que siempre el PSOE ha sido adalid. Véase el tema de la OTAN, de lo cual se ha beneficiado el país, pues en aquel tiempo habría sido más cómodo seguir la riada antiyanqui, aunque hubiésemos tenido que entrar diez años después en la Comunidad Europea. Seguro que no nos habríamos beneficiado de tantos fondos como lo hemos hecho, lo cual ha llevado a nuestro país a disfrutar de una renta per cápita antes desconocida. Entonces Sánchez habría quedado muy ético. Pero el país más pobre.

Tampoco me gusta ese aire profundo de rencor que expresa su discurso. Y conste que no me parece bien la manera de quitarle el sillón. Había otras formas de parar su deriva, no defenestrando el aparato lo que había elegido los militantes. Pero eso no justifica su esfuerzo por llevar el PSOE al abismo, y tampoco su deseo de volver a ser el que consigue otro peor resultado electoral de la historia. Tampoco veo ningún discurso intelectual en sus labios, que siempre es necesario. Oigo un rosario de eslóganes anticuados y simplistas que pueden gustar a una parte de la militancia, pero que nada dicen en la situación actual del mundo. Pura mercadotecnia. Da igual "no es no" que "sí es sí". La realidad es compleja y uno no la puede meter por el embudo de tantas ideas prefijadas. Está claro que la izquierda moderada tiene pendiente un gran debate sobre su lugar en esta realidad tan distinta y compleja. Pero no veo a Sánchez con la suficiente capacidad de apertura para ese debate. Doscientos mil militantes tienen la palabra. Luego la tendrán cinco millones de votantes. Esa mayoría silenciosa que Sánchez no parece tener en cuenta en esta guerra que sucede demasiado cerca del abismo.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 21/07/2017 a las 04:07h.