12/05/2017

TERROR EN LA CARRETERA

LAS CUATRO ESQUINAS

TERROR EN LA CARRETERA

Son los más débiles. Van con sus maillots y sus cascos de hormiga, alegres sobre la bicicleta, solos o en grupo, gozando del viento y el paisaje o soportando el frío y la lluvia, por el carril ejerciendo su derecho a gozar del deporte, mens sana in corpore sano. Viajan devorando kilómetros sin vencer a nadie. Solo quieren llegar donde el paisaje es más bello o esperan unas cañas, seguir la conversación que ya se ha iniciado en la carretera. Domingos de sol o nieve, asfaltos escarpados o llanos, anchos o estrechos los acogen en la frontera de la cuneta mientras los automóviles pasan rozando sus piernas.
El año pasado murieron treinta y tres. Conductores poco atentos, o como en el caso de esa chica, drogados, rompieron su vida. La alegría se convirtió en dolor o muerte. Algunos dejaron de sentir el campo libre, el viento entre los árboles, el latido de su corazón movido por el rotar de las piernas. Son los más débiles. Por ello necesitan mayor protección. Leyes más estrictas. Penas más altas. Mayor concienciación de los conductores, más atención, pues pueden aparecer en cualquier curva o subida. El camino es de todos. Y llegar a casa es un derecho sagrado.


EL NUEVO REGATE DE BENZEMA

Benzema despertó a su genio aletargado. Se movió como un pez rodeado por tres contrarios y abrió la puerta del avión a Cardiff. El Atlético había exprimido su poder alimentándolo con la luz de la ilusión. En los primeros quince minutos fue un equipo grande y después dejó de serlo un tanto. Benzema es grande siempre. Aunque parezca que no hace nada, interpreta las necesidades de la orquesta con elegancia y eficacia. Y a veces se marca un solo digno de un genio. Cincuenta mil gargantas rugían por volver el principio eterno. Pero el Madrid tenía a Benzema, quien realizó un regate hasta ahora desconocido.
Engañar a tres contrarios con un gesto leve. El balón avanza como si le soplaran. Los defensas no saben qué ha pasado. En directo es imposible recrearlo en la mente. Una genialidad. Como siempre he creído en Benzema, y he alabado sus virtudes, ahora no tengo que inventar ninguna excusa ni poner ningún pero a su alabanza. Benzema es un lujo en la delantera. Hace mejores a los demás. Y cuando quiere es el mejor. Con permiso, claro, de un gran Isco. Otro virtuoso que danza como un hechicero por el campo.


EL FUTURO COMIENZA AYER

Florentino lo tiene claro. Es su segunda parte, como en El Quijote, aprendió de la primera y comenzó a creerse su personaje. El río luminoso de los galácticos se convirtió en un mar inmenso. Su principio es aplastante. Los mejores de España y del mundo en el Madrid. Pero ahora cuando están comenzando y aún tienen el futuro en las piernas y el deseo en los labios, Florentino Pérez une los balances y los sueños. Sabe que el Madrid puede permitirse, por las rotaciones de Zidane (todos son necesarios y han de tener su momento) tener jóvenes en el banquillo que se vayan fogueando en partidos más o menos comprometidos, y que en franca competencia alguno pase al primer escalón de los titulares.
Mientras el Barça se enreda en manifiestos políticos, el Madrid se manifiesta creando fidelidades jóvenes, que es lo que ayer hacía el Barça. Asensio es un gran ejemplo del cambio de Florentino en esta segunda parte en la que sostiene al Madrid en lo más alto. Compra lo que será más grande creando un bucle muy rentable. Cuanto más futuro compra, más futuro tiene.


EL INFLUJO DE LA NOCHE

La noche es traicionera. Peligro es que se esboza y, mostrando el imperio del placer, entrega grandes futuros a la nada. Cuantos jugadores, hijos de la noche, han llegado al estadio aún con el tumba tumba en el cuerpo. En el entrenamiento caían presos del bajón o ese dulce sueño de la madrugada fiestera. La noche no se quita tan fácil de la cara, y si ha sido plena, se agarra a los labios y mantiene la sonrisa bobalicona, un gesto que queda extraño en los rondos, las carreras y las flexiones. La noche inyecta alcohol y sombras. Es como la túnica mágica de Deyanira, la mujer de Hércules. Despechada envolvió con ella al fortachón y se quedó tan débil como un camarón solitario.
Cuántos jugadores dejaron sus fuerzas en la noche y luego en los partidos comenzaron un precoz declive. La jarana saltimbanqui les hizo bajarse de la gloria. Por eso Unzué recordó a Neymar que la noche está ahí para devorarlo, que sería una pena despreciar tantísimo talento en múltiples distracciones, y que se acuerde de Ronaldinho, de cuando salía al campo con su tripita dando escuetos instantes de su inmensa genialidad.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 26/09/2017 a las 21:09h.