05/05/2017

EL PRIMER ALIENTO DE DIOS

LAS CUATRO ESQUINAS

EL PRIMER ALIENTO DE DIOS

Siempre he querido saber qué se siente allá arriba, más cerca del universo que de los ríos o los bosques, pero jamás me he atrevido siquiera a intentarlo. Las garras del vértigo me mantenían quieto en la paz de la llanura. Una vez le pregunté a Juanito Oiarzabal, en una conferencia, que porqué irse más arriba sintiendo las manos, los pies, el rostro, el propio corazón congelándose mientras el cielo atiza su furia blanca. Oiarzabal me respondió sonriendo y haciendo un gesto de duda con los hombros.

Quizá mirando la vida desde una cumbre tan alta uno puede escuchar la respiración del cielo, o sentir el primer aliento de Dios en la lejanía. He recordado esto a leer la muerte Ueli Steck, a quien llamaban la máquina suiza, y era considerado el mejor alpinista de la historia. Se estaba aclimatando en el Nuptse (7.861) para otra hazaña. Había salido a 6.400 metros y antes de llegar unos sherpas lo vieron caer al abismo. Lo recogió el helicóptero más tarde. El paisaje, respirando ausencia en el Valle del Silencio, quizá soltó una lágrima de nieve al perder al alpinista más atrevido.


LOS SEÑORES DE LA MURALLA

No sé por qué desde que comencé a ver el partido entre la Juve y el Mónaco sabía lo que iba a pasar. Quizá era porque en el campo había un equipo italiano. Quizá porque al final la cabra tira al monte. Porque como los italianos no se amuralla nadie en su territorio. Y luego, claro, pasa lo que pasa. La historia es conocida. Sufren primero un acoso. Bailan en el alambre salvándose en un segundo misterioso. Rodeados, empujados, sudando, agarrados a la muralla, todos juntos. Y de repente se quitan las lianas del contrario y en una jugada que parece de nada, punk, marcan uno o dos goles y otra vez la muralla, el bosque de piernas, las ayudas, todos juntitos y que no pase ni el viento o las luces.

El talento y la bisoñez del Mónaco se estrelló contra esos guerreros de la táctica y el tiempo, la frialdad y el pragmatismo, el corazón y la estrategia. El entusiasmo sufrió los puñales de la legión ordenada. Y encima Higuaín, que era alérgico a Europa, sacó su alma vengativa. Los italianos. Ahí están, en la final, todos juntos. Encima Buffon vive su tercera juventud y no sabe qué es eso de la crisis de los 40.


3.000 DÍAS DESPUÉS

Eran los grandes y han vuelto a ser los grandes. Ricardinho ya ayudado a devolver lo que ayer quitó y en un grandioso partido recuperaron el cetro perdido. Siete años después Movistar Inter vuelve a sonar por todas partes y se sea o no aficionado al fútbol sala algo dice que suena a nombre de un equipo imbatible. Han visitado la redacción de MARCA y se percibe que sus ojos han recuperado la gloria, que quieren más todavía, que como se ve en la fotografía son una columna que sube muy alto.

Después de 3.000 días, a 6.000 kilómetros de aquí, han recuperado su leyenda. Volvemos a saber que Movistar Inter es el grande, el más conocido en fútbol sala, sinónimo de éxito y leyenda. Como dice su entrenador, Velasco, la derrota en la temporada pasada fue el aprendizaje perfecto para el éxito. Ahora, la Liga. Después a seguir siendo el referente para cualquiera en este deporte donde la habilidad y la belleza compiten por derrotar a la fuerza. Enhorabuena. Otro éxito más de este país nuestro que ha convertido la victoria en rutina.


PERO SIGUE SIENDO EL REY

En el mismo estadio que Messi cogió su camiseta, agarrándola con los dedos a la manera de pinzas de tender la ropa, Ronaldo dijo al mundo que sigue siendo el mejor. El mismo hambre que Messi derrochó por el verde del Bernabéu contra el enemigo madridista, que habita las pesadillas más horrendas blaugranas, demostró Cristiano marcando dos hat-trick en la competición más importante del mundo. Los que ayer torcían el gesto, lamentándose de la pérdida irreversible de virtudes de Ronaldo y su próxima jubilación anticipada, ahora tienen que torcer los hombres y decir que ellos no fueron, que se malinterpretaron sus palabras.

Los que ayer echaban sobre los hombros del lusitano la desgracia de haber coincidido con el mejor de la historia, tendrán al menos que reconocer que donde Messi se encoge Cristiano se estira. En la selección por ejemplo o en esas noches definitivas, ahora. Los más grandes tienen que serlo sobre todo en los días más grandes. Y ahí nadie puede señalar a Cristiano. Sigue siendo el rey. The Best. Y como dice la canción, el día que lo deje nos quedaremos tristes, y pasará mucho tiempo hasta poder ver otro parecido.

Impreso desde www.manueljulia.com el día 18/11/2017 a las 16:11h.