Que el fútbol también es cosa de escritores es algo que no se duda. Muchos de los más brillantes, como Miguel Hernández, Nabokov o Mario Benedetti, le dedicaron infinidad de páginas a su pasión futbolera. Incluso alguno, como Albert Camus, antes guardameta que escritor, llegó a confesar que de lo que más sabía a la larga, acerca de la moral y de las obligaciones de los hombres, se lo debía al fútbol. Por eso no es raro que el novelista, cuentista y poeta Manuel Juliá se haya dejado arrastrar por su propia pasión y se haya lanzado a escribir un segundo libro sobre este deporte, que tan bien conoce y tanto ama. A través de una diestra y emocionante prosa poética, Juliá nos lleva de la mano por un recorrido personalísimo y sentimental de ese fútbol que adora y en el que ha descubierto no sólo un enorme valor social, sino también la belleza que muestra en ocasiones irrepetibles o las sensaciones y nostalgias que deja escritas en el alma.

Bajo el título «Dioses de fuego y aire», el escritor recoge toda suerte de sentimientos relacionados con el balompié y con algunos de sus más excelsos protagonistas. No se calla al señalar a los buenos y a los malos, ni rinde homenaje a los suyos (tal vez porque, según cuenta, su padre le llevaba a ver al Madrid, su tío al Atleti, con su primer amor iba a ver al Athletic, con su madre al Sevilla y con un amigo poeta al Barça); sencillamente habla de fútbol, cuenta de fútbol y siente de fútbol. Un deporte que él, como tantos, lleva «dentro del corazón».

 

Marta Robles es novelista y periodista. Publicado en el diario La Razón